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MATERIALES DE PINTURA

Materiales de pintura

Brochas. Adquiera siempre material de calidad, de cerdas (seda) o de nilón muy ligero. La virola o abrazadera deberá ser de cobre y bien compacta. Las brochas suelen ser útiles caros; por tanto, hay que conservarlos bien limpiándolos cuidadosamente hasta que no quede ningún pigmento en el líquido empleado para limpiar. El lavado debe hacerse inmediatamente de haber terminado de pintar, seguido de un secado con un trapo a su vez bien seco. Si se limpia con esencia (o con aguarrás) tire sólo el primer chorro. Guarde el resto en una botella; los pigmentos quedarán depositados en el fondo y podrá utilizar este disolvente para limpiezas posteriores. Recurra a las brochas para enlucir los ángulos (brocha de 31 mm.); para enlucir las molduras (brocha de 23 mm.); para recubrir ranuras y empalmes (pinceles de 13 mm.); para las partes menos accesibles de radiadores y persianas (curvadas); para estampaciones e imprimaciones (brocha redonda de 40 a 50 mm.); para barnizar pequeñas superficies (brocha plana de seda auténtica, de calidad superior).

Rodillos. Los rodillos de espuma se emplean para capas finas y los de pelo de cordero para enlucidos granulosos. Si no piensa volver a utilizarlos, es mejor que los tire. De lo contrario, sumérjalos en agua o disolvente y realice limpieza muy escrupulosa y a fondo, ya que su eficacia y su ligereza quedarían notablemente reducidas. Cuando se trata de rincones, molduras o ranuras, no aconsejamos el empleo de rodillos multiformes que a veces sustituyen eficazmente a las brochas. Simplifique la gama de su material que al mismo tiempo facilitará el tiempo empleado en su conservación. Un rodillo sólo debe ser empapado en la pintura superficialmente, utilizando la parrilla para repartir el producto. Si lo empapa demasiado, malgastará pintura y podrá provocar churretones o salpicaduras.

Aplicadores. Se recomiendan para esmaltados, sirviéndose, como complemento, de una brocha plana para los ángulos y ranuras y de una brocha para contornear. Estos útiles, a veces, son recambiables y se tiran después de un único uso. Hay que adoptar tres precauciones: empape sólo las puntas de los pelos en la pintura; no cruce jamás en el sentido o dirección de la brocha o pincel; aplique el útil paralelamente a la superficie que se pinte, de forma que no se acumule pintura en la parte delantera o trasera del distribuidor pues podrían producirse churretes.

Cuchillas y raspadores. El secreto del buen estado de estos útiles es: conservación = eficacia. Un metal picado impide que el enlucido se extienda regularmente; un mango astillado no se sujeta bien con la mano; un raspador roñoso o mellado es causa de más desperfectos que de rectificaciones. Las cuchillas deben estar afiladas en bisel con una piedra o esmeril. Con este bisel se debe rellenar. Para localizar esta parte del bisel, haga una señal, en un lado, sobre el mango de la herramienta.

Material de alisamiento. Utilice papel abrasivo con exclusión de la lija, para madera, o del papel esmerilado para hierros. El empleo de la alisadora eléctrica no supone ninguna ventaja; en materia de pintura, un papel abrasivo que envuelva un taco de madera o de corcho es un elemento muy eficaz.